La robótica educativa se ha convertido en una de las metodologías más utilizadas para desarrollar el pensamiento computacional, la creatividad y las competencias STEAM en el aula. A través de proyectos prácticos, el alumnado aprende programación, resolución de problemas y trabajo en equipo de una forma motivadora y significativa.
Cada vez son más los centros educativos que deciden incorporar la robótica en Infantil, Primaria o Secundaria. Sin embargo, cuando llega el momento de empezar, es habitual que surjan muchas dudas: ¿qué robot educativo elegir?, ¿cuántos hacen falta?, ¿cómo introducir la programación en clase?, ¿qué actividades son las más adecuadas para comenzar?

En esta guía queremos ayudarte a dar ese primer paso. A lo largo de estos 10 consejos descubrirás cómo empezar con la robótica educativa en el aula, qué aspectos debes tener en cuenta antes de elegir un robot y cómo sacar el máximo partido a esta metodología para que el aprendizaje sea realmente significativo.
¿Empezamos?
PASO 1: ¿Para qué quieres la robótica en clase?
Además de convertir el aula en un espacio más dinámico y motivador, ¿qué objetivos quieres conseguir con la robótica educativa? Antes de elegir un robot o planificar las primeras actividades, es importante definir para qué quieres utilizar la robótica en el aula. Tener claros los objetivos facilitará la elección de los recursos y el diseño de las sesiones.
Las posibilidades son muy amplias, pero podemos agrupar los principales objetivos de la robótica educativa en cuatro grandes bloques:
- Programación y pensamiento computacional: desarrollo del pensamiento lógico, la secuenciación, la resolución de problemas y la iniciación a la programación.
- Tecnología e ingeniería: aprendizaje de conceptos relacionados con el diseño, la electrónica, los sensores, los actuadores y el funcionamiento de los robots.
- Competencias personales: trabajo en equipo, comunicación, creatividad, autonomía y búsqueda de soluciones ante nuevos retos.
- Aprendizaje curricular: utilización de la robótica como herramienta para reforzar contenidos de asignaturas como Matemáticas, Lengua, Ciencias, Tecnología o Historia mediante proyectos STEAM.
Aunque estos cuatro ámbitos están estrechamente relacionados, cada proyecto puede poner el foco en unos objetivos concretos. Definir desde el principio qué quieres trabajar te permitirá aprovechar mejor las posibilidades de la robótica educativa y adaptar las actividades a la edad, el nivel y las necesidades de tu alumnado.
PASO 2: Haz una preselección robots
Elegir el robot adecuado es una de las decisiones más importantes cuando empiezas con la robótica educativa. Actualmente existen multitud de opciones adaptadas a diferentes edades, niveles educativos y objetivos de aprendizaje. Por eso, antes de decidirte por un modelo concreto, conviene analizar varios aspectos que marcarán la diferencia en el aula.
No existe un robot educativo perfecto para todos los centros. La mejor elección dependerá de la edad del alumnado, los contenidos que quieras trabajar, el tiempo disponible en clase, el presupuesto y la posibilidad de ampliar los proyectos en el futuro.
A continuación, repasamos algunos de los criterios que recomendamos tener en cuenta antes de tomar una decisión.Lo difícil es acotar, ya que hay muchas opciones y muy variadas. Intenta hacerte una lista de tres o cuatro robots. Puedes buscar asesoramiento profesional o, si lo prefieres, hacer una búsqueda por tu cuenta.
Aquí tienes una guía que te puede ayudar a elegir:
Selección de robot según edad
Este aspecto es fundamental, ya que el manejo del robot debe ser asequible y una herramienta de aprendizaje para las personas que lo van a usar.
Nuestra recomendación: En escuelas grandes empieza ajustando la elección del robot a un rango de edad pequeño. En una escuela pequeña escoge un robot que permita trabajar con él en varios cursos. La idea de esto es intentar optimizar lo mejor posible los recursos del centro.
Elegir un robot adaptado a la etapa educativa facilitará que el alumnado avance progresivamente. En Educación Infantil y Primaria suelen utilizarse robots con programación visual y por bloques, mientras que en Secundaria y Bachillerato es posible introducir placas programables, electrónica y lenguajes de programación más avanzados.
Robot con pilas o con baterías
Sin duda baterías. Aunque a priori parezca más caro es mucho más cómodo y si calculamos el tiempo de tener parada una clase porque falta pilas, comprarlas y cambiarlas, las baterías acaban resultando la mejor opción.
En entornos educativos donde los robots se utilizan con frecuencia, los modelos con batería recargable suelen resultar más cómodos y sostenibles, ya que reducen el coste de mantenimiento y evitan interrupciones durante las clases.
Robots constructivos o robots compactos
Ambos tipos ofrecen ventajas diferentes. Los robots compactos permiten comenzar a trabajar rápidamente, mientras que los robots constructivos favorecen el aprendizaje de mecánica, diseño e ingeniería al permitir que el alumnado construya sus propios proyectos.
Como norma general, si trabajas con niñas y niños de más de 12 años y en tus objetivos la parte de programación, ingeniería, electrónica y la práctica de habilidades, especialmente resolución de problemas, tiene mucho peso, elige robots constructivos, te dará más juego. Esta sección recoge robots para la ESO, ¡échale un vistazo!
Con este tipo de robots ten en cuenta que algunos proyectos pueden durar varias sesiones, por lo que durante ese tiempo no se pueden compartir por varios equipos de trabajo.
Para trabajar en infantil y primaria los robots compactos te permiten trabajar muchas habilidades, contenidos y también programación nada más encenderlos, en general resultan más accesibles y son ideales para ser parte de proyectos amplios de cualquier tipo.
Por ejemplo, incorporar el uso del robot en un proyecto sobre el aparato digestivo. Mira este video:
Perfectos si el refuerzo curricular tiene mucho peso en tu proyecto. Además puede usarse por diferentes personas durante el mismo intervalo de tiempo.
La importancia del almacenamiento
No parece importante, pero es algo que te condicionará en el día a día. Conviene valorar cómo se almacenan y transportan los materiales. Disponer de maletines, cajas organizadoras o sistemas de carga facilita la preparación de las sesiones y prolonga la vida útil de los robots y sus accesorios
Elige marcas consolidadas
A no ser que tengas la experiencia directa propia o de alguien cercano, confía en aquello que ya está más que probado. Apostar por fabricantes con experiencia en robótica educativa garantiza un mayor número de recursos didácticos, proyectos, formación para docentes y una comunidad activa donde encontrar nuevas ideas para el aula.
Tal vez puedas encontrar robots que parecen iguales a otros pero más baratos y tal vez así sea… o no. En educación la fiabilidad del producto es extremadamente importante. Cuando llevas algo a clase tiene que funcionar, y funcionar correctamente, a la primera y sin fallos.
Evita temáticas cerradas y cuida de que sea inclusivo
Hay temáticas o colores que dejan fuera a un sector del alumnado y a la vez, si está muy enfocado hacia algo, pierde versatilidad. Por ejemplo, un robot de Stars Wars puede parecer muy atractivo pero su recorrido en el aula es limitado. Además, no olvides que disfrazar un robot puede ser un buen recurso en el aula.
Los mejores robots educativos son aquellos que permiten desarrollar proyectos abiertos, fomentan la creatividad y pueden utilizarse en diferentes asignaturas y niveles educativos, favoreciendo una educación inclusiva y adaptada a todo el alumnado.
PASO 3: Sácale partido a la red
Una de las grandes ventajas de la robótica educativa es la enorme cantidad de recursos disponibles para docentes. No es necesario crear todas las actividades desde cero. Actualmente existen comunidades educativas, plataformas online, proyectos compartidos y materiales gratuitos que pueden ayudarte a preparar tus clases y descubrir nuevas formas de trabajar la robótica en el aula.
En internet puedes encontrar multitud de vídeos (visita nuestro canal) de diferentes robots. Céntrate en tu preselección. Míralos en funcionamiento. No sustituye una experiencia real pero te ayudará. Intenta pensar a largo plazo, cuando se pase la fascinación del primer momento.
Te puede resultar interesante leer las opiniones de otras maestras y maestros. Intenta buscar también aquellos que reflejen la experiencia real de llevar los robots a un centro (aunque estén peor producidos y tal vez sean menos atractivos de visionar). También es importante mirar qué tipo de recursos hay asociados al robot.o.
Dedicar un poco de tiempo a explorar estos recursos te permitirá encontrar propuestas adaptadas a diferentes edades, asignaturas y niveles de dificultad, además de inspirarte para crear tus propios proyectos.
PASO 4: Vale, lo enciendo… ¿Y?
Una vez elegido el robot educativo llega el momento que suele generar más dudas: ¿cómo empezar la primera sesión?
La buena noticia es que no necesitas ser un experto en programación para introducir la robótica educativa en el aula. La mayoría de los fabricantes ofrecen materiales listos para utilizar, actividades guiadas y propuestas adaptadas a cada etapa educativa. Poco a poco podrás ir creando tus propios proyectos y adaptándolos a las necesidades de tu alumnado.
El robot es una herramienta para conseguir objetivos pedagógicos, una herramienta fascinante, amplia y motivadora. En esencia no muy diferente a un lápiz (como recurso pedagógico en un aula).
El valor en sí mismo es limitado pero lo que propongas hacer con él será lo que lo convierta en un recurso rico, amplio y diverso. Elige robots para los que haya material complementario ya preparado. Cuando tengas callo en esto de la robótica en el aula plantearás tus propias actividades, pero sobre todo al principio, es de gran ayuda contar con recursos o lecciones ya hechas.
En la red encontraras muchos recursos, podemos dividirlos en tres grandes bloques:
Recursos online
Internet ofrece una gran cantidad de recursos gratuitos para trabajar la robótica educativa: guías didácticas, videotutoriales, proyectos compartidos por otros docentes, actividades descargables y comunidades donde resolver dudas e intercambiar experiencias.
Además, la mayor parte de robots educativos cuentan con propuestas de lecciones y actividades normalmente generadas desde la misma empresa que produce el robot (por ejemplo, Arduino Education, Ozobot y Sphero). En ocasiones son de pago y en otras gratuitos.
Aprovechar estos materiales puede ayudarte a preparar tus primeras sesiones con mayor confianza.
Recursos físicos
Además de los recursos digitales, muchos robots educativos disponen de tapetes, tarjetas de programación, piezas de ampliación, kits de construcción o guías impresas que facilitan el aprendizaje. Son actividades generadas para una determinado robot o compatibles para varios. La principal ventaja de este tipo de productos es que los soportes que ofrecen son duraderos y de calidad, lo que supone que pueden usarse en multitud de sesiones con una inversión mínima de tiempo de preparación. Asegúrate de que son versátiles y puedas usarlos de base para proponer tus actividades. Si además permiten ser usados para que el alumnado plantee sus propios retos haces un pleno.
Recursos DIY
No todo depende del material comercial. Hay muchas maneras de hacer material para el aula (cartón, papel, cinta adhesiva, bloques de construcción, objetos reciclados o elementos cotidianos del aula), y es genial porque permiten una contextualización perfecta y porque parte de su riqueza puede ser implicar al alumnado. Este tipo de actividades fomentan la creatividad y demuestran que la robótica educativa puede desarrollarse con recursos sencillos y mucha imaginación.
Es cierto que requiere una inversión, sobre todo de tiempo, por parte del profesorado. Así pues, la clave para que sean de verdad una opción que valga la pena está en el grado de participación del alumnado. Su implicación da a este tipo de recursos un valor añadido. Si la idea principal es preparar un material relativamente fijo que luego pueda ser usado muchas veces, en general, suele resultar más eficiente irse a materiales ya fabricados. Sin embrago, si el proceso es parte de la lección el "hazlo tú misma" es una buena opción.Yo creo
Con la información que has recabado puedes tomar una decisión, que es conjunta, respecto a qué robot comprar y qué recursos vas a usar para empezar a llevarlo al aula.
PASO 5 ¿Cuántos robots compro?
Una de las preguntas más habituales cuando un centro empieza con la robótica educativa es cuántos robots necesita para trabajar en clase. Esto siempre depende del número de estudiantes, la metodología y del presupuesto.
En general, 2 o 3 personas por robot es una buena ratio. Es una combinación que exige que todo el mundo trabaje y a la vez que sea necesario llegar a acuerdos. Tal vez puedas juntar presupuestos de varios cursos o ciclos, incluso presentar un plan a dos o tres años para conseguir el número de robots que necesitas. En cualquier caso, te facilitará mucho la gestión de la clase si consigues que todo el alumnado de un aula tenga opción de trabajar con el robot a la vez.
Lo más importante es que tengan la oportunidad de participar activamente en la programación, el montaje y la experimentación durante las sesiones.
PASO 6: Cuando llegue, llévate uno a casa
Antes de utilizar un robot educativo con el alumnado, dedica un tiempo a familiarizarte con él. Juega con el robot, date un tiempo para aprender a trabajar con él, explora sus funciones, prueba las actividades propuestas por el fabricante y realiza pequeños retos para comprender cómo funciona. Y si tienes opción, compártelo con niñas y niños. Verles jugar y reaccionar ante el robot te dará ideas. Recuerda pasártelo bien.
Para que el robot sea un buen vehículo de aprendizaje debe ser divertido. También puedes buscar formación específica. Investiga si en tu entorno hay alguna opción de curso o taller. En algunas Comunidades Autónomas los Departamentos de Educación correspondientes ofrecen formación a la red de profesorado.
PASO 7: Elige una actividad fácil para llevarlo al aula
Las primeras experiencias marcarán la percepción que tenga el alumnado sobre la robótica educativa. Por eso, es recomendable comenzar con una actividad sencilla, que pueda completarse con éxito y genere confianza tanto en el profesorado como en los estudiantes.
Por eso, te recomendamos que la hagas primero tú en casa. Elige algo sencillo, es el comienzo así que empieza con algo con un fuerte contenido lúdico. Dependiendo del robot que hayas elegido niñas y niños necesitarán más o menos tiempo para aprender a manejarlo antes de hacer cosas con él. Así que como diría Maria Montessori, "una dificultad a cada paso", empieza poco a poco.
PASO 8: Planea el día D
Preparar con antelación la sesión evitará imprevistos y permitirá aprovechar mejor el tiempo en clase. El primer día del robot en el aula será especial para todas las personas que estéis en la clase. Es un momento de mucha emoción, disfrute.. y también desorden y ruido.
Intenta verlo con flexibilidad e incluye estrategias que te ayuden a gestionar el caos que pueda generarse:
- Busca refuerzos: Tal vez las personas que están en prácticas, o la hora de tutoría de una compañera o compañero. A veces es posible desdoblar aulas.
- Mejor antes del recreo: El factor tiempo es muy difícil de prever. Si después de tu clase hay otra, tendrás muy poco margen y, además, tal vez dejes la clase demasiado revolucionada para la siguiente propuesta. Niños y niñas querrán hablar y compartir sus experiencias.
- Si puedes, usa una sala con una buena acústica que evite el eco. La emoción es ruidosa.
- Lleva plan A, plan B y plan C. Y prepárate para que las cosas sean diferentes a como habías pensado. Habrá días para trabajar intensamente con el robot. Pero procura que el momento de conocerlo sea relajado, sin pretensiones.. a la vez que interesante.
PASO 9: Evalúa una cantidad suficiente de experiencias
No te apresures, intenta llevar adelante varias sesiones, en varios grupos antes de empezar a evaluar la experiencia de tener el robot en el aula y ver cómo mejorarla.
PASO 10: Crea una red
No estás solo. Existen miles de docentes que utilizan la robótica educativa en sus aulas y comparten actividades, proyectos, experiencias y recursos a través de comunidades educativas, redes sociales, cursos y encuentros especializados. Es una ayuda para las demás personas ver tu experiencia. Intenta buscar alianzas en tu propio centro u otros.
Pensar, idear, diseñar, implementar y evaluar, no es solo más rico si se hace con otra persona, sino que además es más divertido, creativo y motivador. Es también una buena forma de combatir la frustración y perseverar cuando sea necesario.
Bueno, pues estos han sido nuestros 10 pasos. ¿Te han servido de ayuda? ¿Nos hemos dejado algo importante? ¿Te gustaría que profundizaremos sobre algún punto?
Escríbenos y cuéntanos. ¡¡Encantadas de crear red también por aquí!!
Si además de los puntos repasados en esta entrada quieres saber por qué es importante enseñar robótica en las escuelas, te animo a que visites el artículo de Tibot dedicado a ello.
¡Hasta la próxima!
María Gutiérrez Segú Berdullas
Acompaño al profesorado y a las nuevas generaciones a descubrir el mundo a través de la ciencia y la tecnología, impulsando un aprendizaje activo, retador y con alma.
